En una operación de gran envergadura, las autoridades incautaron una importante cantidad de tecnología de contrabando en la ciudad de San Antonio, Chile. Según informes, el valor total de la mercancía confiscada supera los 2 millones de dólares.
Lo más sorprendente es que el contenedor en el que se transportaban los productos incluso llevaba etiquetas de certificación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), lo que indicaba que iban a ser vendidos en el mercado local con la aprobación de las autoridades.