El Diario de San Antonio Imaginemos la siguiente escena: un niño de doce años le grita a su profesora delante de todo el curso. Le dice algo hiriente, de esas frases que buscan el punto exacto donde más duele. Lo que pase en los tres segundos siguientes va a importar mucho más de lo que cualquiera imagina en ese instante. La profesora puede gritar de vuelta, imponerse con la voz, recordar quién manda ahí. Puede mandarlo a inspectoría y desentenderse. O puede hacer algo más difícil, que es…