En un gesto de solidaridad y compasión, seis perritos que habían estado encerrados durante dos años en Llolleo Alto, han encontrado un nuevo hogar gracias a la labor de un equipo de rescatistas. La escena fue impactante, ya que los perros estaban en un estado deplorables, con falta de atención y cuidado.

Según testigos, los perros estaban en un estado de abandono total, sin acceso a comida ni agua, y se alimentaban de sus propias heces. La situación era tan inhumana que despertó la indignación de la comunidad local.