El Diario de San Antonio Hay una escena que se repite cada septiembre. Alguien intenta hacer bailar un trompo mientras otra persona se acerca para explicar cómo enrollar la cuerda. Un niño observa, un adulto demuestra y, después de varios intentos, la madera comienza a girar. En ese gesto sencillo ocurre algo más que una entretención de Fiestas Patrias. Se trata de una generación que le entrega a otra una manera de habitar y recordar el país. El volantín, el trompo, el emboque y la rayuela…